Un pequeño paraíso en Mogán.

Hola amig@s ¿Qué tal habéis pasado esta semana? ¿Os gustó el post de la Libélula del pasado domingo sobre Teror? Pues hoy nos hemos ido a otro lugar igual de bonito, y que seguramente ya conocéis.

Esta vez nuestra amiga La Libélula me ha llevado hasta el municipio de Mogán, exactamente a la espectacular playa de Anfi.

Es difícil pensar que este lugar que ahora conocemos, hace unos años no existía, lo único que allí se podía ver era un simple barranco que acababa en una pequeña playa de piedras y que con el tiempo, el desarrollo urbanístico empujado por el crecimiento del turismo la ha convertido en un pequeño paraíso.

He visitado Anfi muchas veces y siempre he llegado a la misma conclusión, “cada vez son más las personas que eligen esta playa para disfrutar de un un día en familia.”

Sobre Anfi hay que matizar varias cosas, y una de ellas es que no sólo es una playa, ya que el entorno también se ha convertido una zona de ocio muy completa tanto para el turista como para el residente canario.

Me encantó ver como la gente disfrutaba de una gran variedad de deportes acuáticos, de las terrazas y restaurantes, de paseos por la avenida y de sus compras en algunas de las tiendas de ropa, en fin… de la “vida” y del “momento” que es lo que realmente importa.

Os confieso amig@s, que lo que más me llamó la atención fue lo rápido que había crecido el pequeño embarcadero que yo había conocido años atrás, pasó de tener unos pocos barcos a casi un centenar.

Otra de las joyas de Anfi, sin duda alguna es la pequeña isla junto a la playa, un maravilloso oasis totalmente cubierto de una multitud y variada vegetación.

En nuestro recorrido visitamos el Maroa Club de Mar, lugar perfecto para aquellos que buscan descansar en cómodas hamacas, camas libanesas, cócteles, buena comida y a la vez disfrutar del sol y del baño en mar abierto.

Bueno amig@s, una vez más, he podido disfrutar de otro maravilloso lugar de Gran Canaria.

Ha llegado el momento de que nuestra amiga La Libélula abra nuevamente sus alas y emprenda su vuelo hacia otro destino.

Y en lo que a mí respecta… me quedo a disfrutar un poco más de Maroa Club de Mar, de todas sus comodidades y del buen servicio.

¡¡Hasta el próximo domingo amig@s!!