Un viaje a la antigua Roma.

Muy buenos días queridísimos amigos de La Libélula, ya ha llegado el carnaval a Gran Canaria ¿Ya tenéis preparado el disfraz? Nosotros en cambio hemos aprovechado nuestro viaje a la ciudad de Mérida para visitar uno de los lugares más mágicos de España, hoy visitamos el Teatro Romano de Mérida.

Es el elemento más representativo del Conjunto Monumental de Mérida. Se inauguró entre los años 16-15 a. C. y fue el cónsul Marco Agripa el promotor de su construcción.

El conjunto arqueológico de Mérida, en el que se ubica el Teatro Romano y que es uno de los principales y más variados conjuntos arqueológicos de España, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Es, sin duda, el monumento más representativo de Mérida. Y, por extensión, también es el escenario más emblemático de la larga trayectoria de su Festival Internacional de Teatro Clásico, que se desarrolla en él desde 1933.

Hace unos años tuve la suerte de ser invitado por el Ayuntamiento de Mérida a disfrutar de la representación teatral “La Medea” de Unamuno, en su 75 aniversario. ¡¡Fue increíble!! A día de hoy, sigue siendo un lujo poder disfrutar de una representación teatral en una noche de verano en el mismo lugar donde ya se hacía hace más de dos mil años.

En mi visita, lo que más me sorprendió fue que teatro se encuentra en una situación periférica dentro de la ciudad romana, junto a la muralla, y con gran parte de su graderío apoyado en el cerro de San Albín.

Durante siglos estuvo soterrado, manteniéndose visible sólo la parte superior del graderío que conformaba siete grandes bloques conocidos popularmente como las Siete Sillas.

En nuestro recorrido descubrimos que en el mismo recinto se encuentra el anfiteatro, donde se celebraban juegos gladiatorios y luchas entre animales o entre hombres y animales.

La zona más espectacular del teatro es el frente de la escena, con dos cuerpos de columnas de mármol. Entre ellas, una serie de esculturas completaba la decoración: Ceres, Plutón, Proserpina y estatuas, con togas unas y con corazas otras, que se han interpretado como retratos imperiales.

Al fondo, en eje con la puerta central de la escena, se sitúa una pequeña habitación dedicada, según se deduce de los hallazgos allí realizados -entre otros la cabeza velada de Augusto-, al culto imperial.

Amig@s, os prometo que de todos lo lugares a los que me ha llevado La Libélula, este es uno de los más bonitos, si tenéis la oportunidad de ir a Mérida, no dejéis de visitar el Teatro Romano. Nosotros ponemos una vez más rumbo a otro destino, ¿qué tal si lo descubres el próximo lunes?

¡¡Feliz comienzo de semana amig@s!!
Fotos:Raquel V. Photography

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